Escoger la base de maquillaje adecuada no es tarea fácil. Y no se trata solo del color, sino también de la forma en que la aplicamos. La clave para conseguir un maquillaje con un acabado natural es teniendo en cuenta varios aspectos.
Como paso previo, es importante exfoliar bien la piel para quitar las impurezas y conseguir un aspecto uniforme y, posteriormente, hidratarla para evitar que el maquillaje se cuartee. Como exfoliante yo suelo utilizar los jabones Garnier Pure Active. Últimamente el Garnier Pure Active Intensive Gel Puntos Negros. Como crema hidratante siempre uso Effaclar K de La Roche-Posay recomendada por mi dermatólogo. Es ideal para las pieles con tendencia a ser grasas o mixtas y para eliminar los signos del acné. Para conseguir un resultado aún mejor y más duradero a veces utilizo un fijador o pre-base. La base matificante y uniformadora para el rostro Matte Face Base de KIKO Cosmetics funciona genial.
Es cierto que existen muchos tipos de maquillaje: fluidos, compactos, en polvo, en crema, en mousse… Pero hay que saber elegir el adecuado según las características del rostro y el resultado que deseamos. Yo soy de las que me gusta aplicar una base fluida ya que para mí es más rápido, cómodo y creo que el resultado es más efectivo. Después de aplicarla si que me aplico un poco de maquillaje en polvo para eliminar el exceso de grasa de la piel y conseguir un efecto más mate. Suelo utilizar los polvos Basic wet&dry de Clarel, el precio es económico y el resultado es bastante bueno para el día a día. Mi piel es mixta/grasa y con tendencia a la aparición de brillos así que suelo utilizar bases oil-free. Mis preferidas son L’Oreal Infalible 24 horas Mate o el Superstay 24 horas de Maybelline.
Independientemente del tipo de base que utilicemos, todas se deben aplicar de la misma forma consiguiendo
difuminarlas completamente para evitar las diferencias entre el color del rostro y el cuello. Para escoger el tono perfecto, es mejor probar el producto en la mandíbula para ver cómo queda. Mucha gente cae en el error de escoger una base de maquillaje más oscura para darle un toque de calidez a la piel. El resultado es artificial y crea un efecto máscara. Para conseguir un efecto soleado el truco está en dar unos toques de bronceador en las zonas donde el sol incide naturalmente. La clave está en utilizar unos polvos bronceadores como, por ejemplo, los Basic bronceadores e iluminadores de Clarel.
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